LOS TRADICIONALES PESOS A ROMANA

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Finalizando enero, se vienen a mi mente recuerdos con nostalgia. Aún sonrío recordando momentos de esos días tan bonitos de niñez, aquellos tradicionales pesos a romana de los cochinos de mi padre. Era uno de los momentos mas importantes del año para el. Cada piara que se pesaba significaba dos años de lucha y trabajo diario con aquellos animales desde su nacimiento.  Un proceso muy largo y complicado, en el que eran de vital importancia hasta los litros de agua que caían del cielo. Detalles tan fundamentales y que nunca se ha podido controlar, como el adivinar desde las primeras lluvias si el año será bueno. Si las bellotas  caen antes o después, cuando florecen las encinas…

Yo era pequeña y sin demasiado entendimiento del tema en aquellos momentos. Ahora, con el paso de los años, aprendes y valoras el significado y la importancia de que llueva un mes, o que la primavera sea seca…   Ahora si entiendo por qué meses antes ya se barajaba el nerviosismo de si el año sería o no bueno de cochinos. La importancia del «trato» y la ilusión de mi padre «aforando» el peso de su ganado.

Para mi el día del peso en aquellos momentos era un día de fiesta, donde con suerte vendrían mis primas y alguna amiga para jugar a lo grande. Para mi padre era una fiesta, si, pero una fiesta porque su duro trabajo de dos años encontraría por fin la recompensa.

LOS TRADICIONALES PESOS A ROMANA.

Aquella mañana desde bien temprano estaba la chimenea funcionando. Un «buen facho» que calentaba los anchos muros del cortijo. La olla para las sopas de peso era grande y desde primera hora y  al calor de aquellas brasas empezaban a oler.

Poco a poco llegaban vecinos, familia y amigos. No se podía hablar muy alto para que los cochinos no se levantaran, je,je… esto sobre todo venía por nosotros que sin miedo ni respeto al frío de aquellas mañanas de enero corríamos de un lado a otro por todos los alrededores.

«Echa una copa de aguardiente!! que entremos en calor», decían los muchachos más jóvenes.  los-tradicionales-pesos-a-romana-de-Jabugo-Jamones Carvajal

«No bebas mucho niño, que hay que coger los cochinos… y este año son buenos«, decía algún mayor mientras saboreaba un cafelito caliente de puchero…

Mi padre, entre idas y venidas con los preparos bromeaba, pero en su voz aun se respiraba nerviosismo. Son muchos días de trabajo y una partida que terminaba en una horas.

El último en llegar era el «marchán», así llamaban al corredor de los cochinos. Cuando el venía, ya la romana estaba colocada. Colgada de un palo fuerte y grueso, bajo una encina grande. Había una «cincha» hecha de soga fuerte donde se sujetarían los cochinos.

Y ahí, en ese momento, era cuando empezaba mi trabajo. Desde bien pequeña, mi padre me explicó que era una arroba y una libra. Creo recordar que esa clase no me la dieron en el colegio. Eso lo aprendimos de él. En una libreta antigua, me ponía al lado del «marchán»  y algún mayor responsable y con buena letra, je,je… Y con mirada fija y tierna, y entre bromas me decía… –«No te equivoques, tienes que estar pendiente para que ellos no te engañen».  Tremendo trabajo tenía yo. Y como si de un examen se tratara… concentrada y en silencio apuntaba, mirando de reojo y sin que se dieran cuenta lo que anotaban los demás, inocentemente para que nadie me engañara.

El momento había llegado, mi padre se colocaba aquel brazo de la romana en el hombro y los muchachos y no tan muchachos, iban subiendo en brazos a los cochinos.  De uno en uno, cada uno en su posición para poder con tanto peso. El cariño y pasión por el trabajo se respiraba cada vez que mi padre orgulloso nombraba a cada uno de sus animales. Los conocía en cuanto asomaban el morro por la puerta. Eran muchas horas las que había pasado pendiente de ellos.

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En los instantes en los que el cochino quedaba suspendido en el aire y el peso en aquella antigua romana se decidía, se valoraban las cualidades ibéricas del animal. Sus patas finas, si era grande, la pureza ….

EL PESO A ROMANA, UNA FIESTA PARA EL GANADERO.

Cuando el peso de los cochinos terminaba, y mientras se echaban las cuentas para saber la media final, empezaba el festín. Ese día era muy importante para todos, especialmente para mi padre. Todos veíamos aquellos momentos como un día familiar y de amigos. Donde la ayuda entre vecinos y gente cercana era el fruto de muy buenas costumbres y de generaciones;  donde la maquinaria y los medios actuales brillaban por su ausencia. Pero donde el brazo y la fuerza de los que allí estaban hacían las mismas funciones, eso si, con corazón y sentimientos.

Cerdo-ibérico-de-bellota-Jamones Carvajal-de-JabugoLas «sopas de peso» eran el plato principal, una tradición bonita además de deliciosa. Era el momento en el que mi padre creo que más disfrutaba, por la tranquilidad de que el proceso de esa partida había terminado, y, correctamente que era lo mas importante.

LA ROMANA Y SU SECUELAS.

En la actualidad, a pesar de que todo ha cambiado demasiado, y más aun con los momentos que nos han tocado vivir,  la romana ha perdido su protagonismo de ese  bonito día de peso de mi niñez. Aunque hemos de reconocer, afortunadamente,  que su esencia sigue. Porque ahora los cochinos se pesan en báscula, y de forma grupal…  pero aún hacemos la media en arrobas. Y cuando un ganadero va hacer el «trato», aun se pone precio a la arroba (para los que no lo sepan una @ equivale a 11.5kg).

Sin duda, los tradicionales pesos a romana, son una costumbre tan bonita que no debería desaparecer. Creo que la esencia y significado de ese día para todos es una experiencia que muchos deberían conocer ahora. De esa manera se podría entender mejor el origen de un producto tan importante para la gastronomía de nuestro país como es nuestro jamón ibérico de bellota. Conocer cada parte del proceso y los sentimientos y horas de trabajo que se invierten. Ponerse en el pellejo del ganadero y hasta de la niña que jugaba.

En Jamones Carvajal pensamos que la diferencia y esencia de nuestros ibéricos está en conocer de primera mano cada una de las partes del proceso.  Saber su origen y elaboración, vivir en primera persona cada uno de los pasos.

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Comments (2)

  • Maravillosa publicación. Precioso! Haciendo recordar tantos y tantos momentos vividos.
    Enhorabuena!

    María José Macías Ruíz
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    • Muchas gracias!! Sin duda las tradiciones no deberían caer al olvido, aun mas si están llenas de bonitos recuerdos, sabiduría y conocimiento para cosas tan importantes de la actualidad. Un abrazo!!

      Carvajal Carvajal
      Responder

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