EQUILIBRIO EN UNA PANDEMIA.
Después de mas de un año inmersos en esta maldita pandemia intentamos buscar el equilibrio, «razonar», hacer balance. ¿Se puede? o será mas correcto decir…¿se podrá?¿ Conseguiremos algún día volver a la normalidad?
Nos vemos en medio de un caos donde partimos de la base que tenemos que contar con «algo» que al parecer ha venido para quedarse. Una situación que ha puesto del revés demasiadas cosas importantes. Han sido muchas las pérdidas que hemos padecido, las mas importantes, por supuesto son las pérdidas personales. A demasiadas familias son las que este maldito virus ha arrebatado el cariño de seres queridos.
Durante todo este tiempo hemos tenido que acostumbrarnos a «vivir sin vivir». Es demasiado difícil, superar y aprender a encontrar el equilibrio en medio de esta pandemia. En primer lugar, acostumbrarnos a convivir con el miedo a lo desconocido, que además arrasa de una manera veloz y sin escrúpulos por donde pasa. Aprender a estar dentro de casa, sin libertad, sin la posibilidad de elegir cuando y de que manera tienes que hacer tu vida. Ha sido muy complicado…
Pero también ha sido bastante duro «trabajar sin trabajo», el querer y no poder hacer nada. Es complicado ver como pasan los días y no puedes trabajar, son muchas las cuestiones que pasean por la cabeza de un autónomo, muchas las decisiones que nos hemos visto obligados a tomar. Y hoy, día en el que se celebra el día del trabajador, viendo como está la situación me puse a hacer balance en este sector, mi sector; el cerdo ibérico, todos sus derivados, mi mundo, el trabajo que me apasiona…
EL AÑO MAS DIFICIL.
Recuerdo perfectamente , hace algo mas de un año, como cada día salía de casa, con ganas de seguir adelante, porque si de algo estamos seguros en Jamones Carvajal es de que las cosas se consiguen poniendo ganas, ilusión y constancia. Pero, créanme, es duro, pasar las horas y las horas y que sólo consigas vender algún arreglo o embutido para el puchero. Es triste…. muy triste, que tus puertas se abran y se cierren sin el más mínimo trasiego de personas. Asomarte a la amplia avenida de Jabugo y que sólo oigas algún que otro pájaro que nunca antes te percataste ni siquiera a escuchar.
Los días pasaban y la desesperación busca hueco. El sector del cerdo ibérico es un campo donde el tiempo y la paciencia es crucial, necesitas invertir en los productos que distribuirás AÑOS posteriores. Si, tal y como están leyendo, repito, años después. A la vez los jamones y paletas tienen un tiempo de curación individualizada, si, pero lo tienen. Y en medio de este embrollo de inversiones, tiempos y mercancías…. los plazos también llegan de pagos de impuestos, sueldos, facturas, resumiendo, vida de AUTÓNOMO. Si de algo puedo estar seguro es que estos meses tuvimos que aprender a la fuerza a «VIVIR SIN VIVIR«. No haces vida, restricciones para todo,» no» sales,» no» te mueves,» no» compras, «no» vendes, «no», «no»,» no»… pero aun así vive, y da gracias, porque la salud sigue acompañándote.
Tienes que estar cumpliendo unas normas para parar el virus, lógicamente, y es de recibo. Normas que impiden en un 75% el curso de tu negocio. Pero a la vez la vida sigue tal cual a la hora de sufragar gastos y pagos. ¿Cómo se hace esto? ese es el EQUILIBRIO en medio de la pandemia que buscamos todos y cada uno de nosotros.
Ha sido el año mas difícil que he conocido en demasiados ámbitos. ¿Quién nos iba a decir hace un año que nuestra vida siguiera este rumbo? Recuerdo que el año pasado hice una reflexión que compartí con todos vosotros también el 1 de mayo, día del trabajador. Y, créanme que a pesar de que en aquel momento me encontraba muy triste por la situación, este año, podría decir que estoy peor. Al miedo y tristeza por lo acontecido le acompaña ya la desesperación, la incertidumbre, la impaciencia, ¿no os pasa lo mismo? el no ver salida, ni plazo fin…. Aunque un poco esperanzados porque al menos este año hemos abierto las puertas, y… las provincias de nuestra comunidad pueden moverse. Con cuidado y prudencia es necesario, que la vida siga, porque no está estipulado una fecha final para todo esto, ojalá así fuera.
Llevamos un año adaptándonos a lo que ha tocado vivir, bajamos los precios, perdiendo dinero a una mercancía adquirida en otras circunstancias. Mantenemos la misma calidad, porque lo primero es la garantía de nuestro nombre. En Jamones Carvajal trabajamos duro para que nuestro servicio de envíos sea seguro y rápido. Cada día nos levantamos con ganas y con la ilusión de abrir nuestras puertas para todos los clientes. Pero….¿ hasta cuándo no podremos echar esos ratos con todos? ¿Cuándo será ese bendito día que encontremos el equilibrio de esta maldita pandemia?
Durante este tiempo hemos pensado, valorado y sobre todo nos hemos renovado. Gracias a las nuevas tecnologías nuestros clientes han podido disfrutar de los mejores ibéricos de Jamones Carvajal. Hemos logrado mantenernos fuertes en la ilusión de seguir adelante, en un año tan difícil, y eso es en gran medida GRACIAS A TODOS LOS QUE HABEIS CONFIADO EN NOSOTROS.
Muchos habéis sorprendido en Navidad a aquellos con los que no habéis podido compartir esos ratos en familia. También nos ha llegado al corazón las llamadas de esos abuelos (a los que les ha tocado el papel mas difícil en esto)que tienen hijos en el extranjero trabajando y le querían mandar un paquete para que se sintieran como en casa. Ha sido, y digo ha sido, porque necesito pensar que nos queda menos para que todo acabe, un tiempo donde hemos valorado la importancia de muchas cosas que antes ni observamos.
Hoy, de nuevo, 1 de mayo hago mi re
flexión, pienso que ha sido el año más difícil que nos ha tocado vivir en todos los sentidos. Si es cierto que al menos hoy podemos esperaros con las puertas abiertas y ya es algo. Aunque no me gustaría despedirme sin antes volver AGRADECER ,en mayúsculas, a todos los que habéis confiado en nosotros aun en la distancia. A todas las personas que luchan y están al pie del cañón para que esto acabe cuanto antes. Ojalá el próximo año podamos estar mejor. Cuidaros mucho, la salud es lo mas importante que tenemos a día de hoy, que no es poco. Por eso me siento afortunado, y de corazón desearía que todos pudieran decir lo mismo.



There are no comments